Hablar del papel que han desempeñado las mujeres en el desarrollo del municipio de Tame, no es tarea fácil teniendo en cuenta el predominio que ha tenido la cultura machista, en el ámbito Latinoamericano del cual no escapa nuestro país y región. Por este motivo es poco notorio el  papel de la mujer en el pasado, tan solo a partir de las últimas décadas podría decirse que hay un punto de vista nuevo mantenido y defendido por las mujeres líderes. En este sentido podemos hablar de una ideología FEMINISTA en nuestra región.

El FEMINISMO es una ideología que consta de movimientos políticos, culturales y económicos cuyo objetivo es defender la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Con este objetivo, el movimiento feminista, crea un amplio conjunto de teorías sociales, una teoría feminista que ha dado lugar a la aparición de disciplinas como la geografía feminista, historia feminista o la crítica literaria feminista, entre otras muchas disciplinas.

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FACTORES QUE AFECTAN A LA MUJER EN EL MUNICIPIO DE TAME

Uno de los factores que afectan a la comunidad femenina en el departamento de Arauca y por ende en el municipio de Tame es en el ámbito cultural porque en el pasado las mujeres de esta región iban a la escuela donde aprendían a leer y a escribir y en su hogar al lado de la madre aprendían todas las labores del manejo de su hogar. Eran comprometidas y casadas a muy corta edad y en adelante el resto de su vida su única responsabilidad era la crianza de sus hijos y el mantenimiento del hogar; el hombre por su parte era el proveedor del dinero y por lo tanto se convertía en el elemento más importante de la familia. Esta razón es la principal para que el papel de la MUJER siempre estuviera subordinado al hombre, porque dependía totalmente de él.

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1. La Mujer atraves de la Historia

1.1. Mujer en los tiempos Bíblicos

1.1.1 Eva: 

Su historia se encuentra en el libro de Génesis, desde el versículo 27 del capítulo 1 hasta el versículo 2 del capítulo 5. Fue creada por Dios en el huerto del Edén como ayuda idónea de Adán, a partir de una costilla de éste. Se interpreta como salida de una de sus ramas o sea una de sus descendientes, en la cual Yahvéh dividió la genética para que fueran ish e isha (varón y hembra) seres espirituales, con alma y con el poder del verbo. Su nombre, en hebreo, significa “madre de los vivientes” o “dadora de vida”.

Eva : 1ra Mujer de la Historia

Eva


1.1.2 Virgen María: 

María es mencionada por su nombre por primera vez al escribirse el evangelio más antiguo, el evangelio según san Marcos, pero de forma tangencial. En el evangelio según san Mateo se la menciona con motivo de la narración de la concepción milagrosa de Jesús y de su nacimiento y huida a Egipto.

Las teologías católicas y ortodoxa destacan, a raíz del milagro de Caná, la eficacia de la intercesión de María ante su Hijo; y en la entrega al pie de la cruz, la proclamación simbólica de María como Madre de la Iglesia, es decir, de todos los cristianos, figurados en la persona de Juan.También se la menciona en los Hechos de los Apóstoles como miembro destacado de la comunidad cristiana primitiva.

Padres y familia: 

La tradición cristiana ha considerado a Joaquín y Ana como los progenitores de María. Estos nombres están tomados del Pronto evangelio de Santiago, uno de los evangelios apócrifos más famosos y antiguos. Esta asunción ha sido punto de referencia para muchos datos piadosos sobre la vida de la Virgen María.

Nacimiento de Jesús:

Ante un edicto de César Augusto que ordena un censo, José y María deben emprender la travesía desde Nazaret en Galilea hacia Belén en Judea, cuando ella está por dar a luz. Como no hay sitio para hospedarse, debe dar a luz en un pesebre.

Virgen María

Virgen María


1.1.3 María Magdalena:

El evangelio de Pedro sólo menciona a María Magdalena en su papel de testigo de la resurrección de Jesús: María Magdalena aparece mencionada como discípula cercana de Jesús, en una relación tan cercana como la de los apóstoles. En el evangelio de Tomás hay dos menciones de Mariham (logia 21 y 114), que, según los estudiosos, hacen referencia a María Magdalena.

En el evangelio de Felipe  es considerada la compañera de Jesús: Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera. No todos los estudiosos, sin embargo, están de acuerdo en que los evangelios de Tomás y de Felipe se refieran a María Magdalena. Para Stephen J. Shoemaker se trataría más bien de una referencia a la madre de Jesús.

María Magdalena

 María Magdalena

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1.2. Mujer Grecorromana

1.2.1 Cleopatra Filopator Nea Thea:

Cleopatra VII Filópator (69-30 a.C.) subió al trono en el año 51 a.C. cuando contaba con 18 años de edad, heredó el trono de su padre Ptolomeo XII Aulettes y se vio obligada por el testamento de éste y por la ley que regía en Egipto a casarse y compartir el trono con su hermano Ptolomeo XIII Dionisio II (51-47 a.C.) de apenas 10 años de edad.

Políticamente, ella era muy ambiciosa, gobernó con la ayuda de su primer ministro  Dioiketes y vigiló de cerca a los gobernadores griegos que estaban en el control de otras partes del país. Tuvo que hacer frente a una situación delicada porque Egipto se había convertido en una pista burocrática sacudida por los alborotos (50 a.C.).Instauró nuevas leyes, devaluó el dinero un tercio para las exportaciones. Y hasta modificó las leyes religiosas en favor de su propia gente.

Al subir al trono ella intentó rápidamente solucionar un conflicto existente con el imperio romano. Un año atrás habían asesinado a dos hijos del cónsul romano en Alejandría. Para demostrar buena voluntad, Cleopatra entregó a los presuntos asesinos a Pompeyo, que intentaba obtener el poder absoluto de Roma. Su opositor era Julio César. Cleopatra también ofreció  soldados egipcios a Pompeyo. Toda la condolencia que ella había mostrado hasta ahora para con el imperio romano se convirtió en el tema de discusiones en Alejandría.

Cleopatra Filopator Nea Thea

Cleopatra Filopator Nea Thea


1.2.2 Hipatia de Alejandría: 

Fue la primera mujer que hizo contribuciones sustanciales al desarrollo de las matemáticas. Es notable que Hipatia haya llegado a ser directora de la escuela platónica de Alejandría hacia el 400 d. C. Allí impartía clases de matemáticas y filosofía, enseñado particular en particular la filosofía neoplatónica.

Hipatia basaba sus enseñanzas en las de Platino, el fundador del Neoplatonismo, y de Iámblico, uno de los desarrolladores del Neoplatonismo alrededor del 300 d. C. Había un nivel de realidad correspondiente a cada pensamiento distintivo de los que es capaz la mente humana. Hipatia enseñó estas ideas filosóficas con un énfasis científico mayor que los seguidores anteriores del Neoplatonismo. Todos los comentaristas la describen como una maestra carismática.

Hipatia llegó a simbolizar aprendizaje y ciencia, lo que los primeros cristianos identificaban con paganismo. Sin embargo, entre los alumnos a los que enseñó en Alejandría había muchos cristianos importantes.

Hipatia de Alejandría

Hipatia de Alejandría


1.3. Mujer Europea

1.3.1 Juana de Arco: Heroína de la Lucha Francesa

(Domrémy, Francia, 1412 – Ruán, id., 1431) Santa y heroína francesa.  A los trece años, Juana de Arco confesó haber visto a san Miguel, a santa Catalina y a santa Margarita y declaró que sus voces la exhortaban a llevar una vida devota y piadosa. Unos años más tarde, se sintió llamada por Dios a una misión que no parecía al alcance de una campesina analfabeta: dirigir el ejército francés, coronar como rey al delfín en Reims y expulsar a los ingleses del país.

En 1428 viajó hasta Vaucouleurs con la intención de unirse a las tropas del príncipe Carlos, pero fue rechazada. A los pocos meses, el asedio de Orleans por los ingleses agravó la delicada situación francesa y obligó al delfín a refugiarse en Chinon, localidad a la que acudió Juana, con una escolta facilitada por Roberto de Baudricourt, para informar a Carlos acerca del carácter de su misión.

Éste, no sin haberla hecho examinar por varios teólogos, accedió al fin a confiarle el mando de un ejército de cinco mil hombres, con el que Juana de Arco consiguió derrotar a los ingleses y levantar el cerco de Orleans, el 8 de mayo de 1429.

Juana de Arco

 Juana de Arco


1.3.2 Marie Curie:

Marie Curie fue una física y química que vivió entre 1867-1934. Contribuyó grandemente con la comprensión de la radioactividad y los efectos de los rayos x. conoció y se casó con Pierre Curie. Juntos estudiaron materiales radioactivos y descubrieron dos elementos, el polonio, al que dieron este nombre en honor a Polonia, y el radio. Su trabajo inicial lo llevaron a cabo bajo condiciones difíciles, en laboratorios atestados y húmedos. También estudiaron los usos médicos de la radioactividad en las radiografías y tratamiento de tumores cancerígenos.

En 1903, ambos compartieron el Premio Nobel con Henri Becquerel, por sus investigaciones en radioactividad. ¡Marie Curie fue la primera mujer en recibir un premio Nobel. Tras la muerte trágica de su esposo Pierre, en 1906, Marie tomó su posición como Profesora en Química General en la Facultad de Ciencias, la primera vez que una mujer tenía esta posición. En 1911, volvió a recibir el Premio Nobel en química, convirtiéndose así en la primera persona en recibir dos Premios Nobel.

Marie Curie

Marie Curie


1.3.3 Mata Hari:

La famosa espía y belleza única que aunque dicen que no fueron muy importantes sus espionajes en la Primera Guerra Mundial, pues sí fue una mujer fuera de su época y muy valiente.
Mata Hari es el nombre artístico de Margaretha Geertruida Zelle (7 de agosto de 1876, Leeuwarden. Países Bajos – 15 de septiembre de 1917, Vincennes. Francia). Fue una famosa bailarina exótica y dama cortesana holandesa, condenada a muerte por espionaje durante la I Guerra Mundial.

“¿Una ramera? ¡sí! pero una traidora ¡jamás!” es una frase que se le atribuye a Mata Hari durante un juicio que se transformó en sumarísimo con carga moral.

Mata Hari

Mata Hari


1.4. Mujer Norte Americana

1.4.1 Marilyn Monroe:

El 5 de agosto de 1962, la actriz estadounidense Marilyn Monroe, el gran mito erótico de los años cincuenta, fue hallada muerta en su casa de Hollywood. Las dificultades profesionales y su agitada vida sentimental parecieron estar en el origen de su muerte. Marilyn Monroe, de verdadero nombre Norma Jean Baker , nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, en el estado norteamericano de California.

Su infancia y adolescencia transcurrieron entre un orfanato (en el que ingresó a la edad de nueve años y trabajó como ayudante de cocina), la casa de sus abuelos y las de varias familias que la adoptaron. En una de estas casas de acogida sufrió al parecer abusos sexuales por parte del cabeza de familia cuando contaba ocho años.

Marilyn Monroe

 Marilyn Monroe


1.5. Mujer Hindú

1.5.1 Indira Gandhi:

(Allahabad, 1917-Nueva Delhi, 1984) Estadista india. Hija única de JawaharlalNehru, primer presidente de la India independiente, estudió en las universidades de Visva-Bharati y de Oxford. En 1938 ingresó en el Partido del Congreso y durante los siguientes años participó activamente en la lucha por la independencia.

En 1959 fue elegida presidenta del partido. Su actuación en el desempeño del cargo, para el que fue sucesivamente reelegida hasta 1977, se caracterizó por su política progresista, lo cual provocó serias disputas en el seno de su propio partido, y por una clara voluntad de potenciar los vínculos entre los países no alineados. Aceptó, no obstante, la ayuda soviética durante el conflicto armado que enfrentó a la India y Pakistán y facilitó la posterior creación de Bangladesh.

Indira Gandhi

Indira Gandhi


2. MUJERES QUE HAN DEJADO HUELLA EN COLOMBIA.

2.1 La generación de la Independencia:

Varias mujeres se entregaron en esta época a la revolución y así surgieron protagonistas históricas como Antonia Santos, Concepción Loperena y Simona Duque.

Ya desde finales del siglo XVIII las mujeres neogranadinas comenzaron a hacerse más visibles en el espacio público. Porque eran discriminadas por su color y por su origen, sometidas laboralmente y abusadas de muchas formas. Pasados los días de la emoción y el desorden, las mujeres pudieron constituir grupos de vigilancia, de información y de apoyo a las milicias que se estaban formando. Su reacción no había sido meramente emocional porque la inconformidad y la protesta que habían crecido soterradamente las comprometían de distintas formas.

Desde entonces, las veremos actuar al servicio de la causa revolucionaria en diversos roles: las que se enlistan como soldados en pequeños grupos; las voluntarias que van a la guerra para apoyar a su compañero, algunas veces cargando con los hijos; las que al pasar por los pueblos los ejércitos en marcha acuden a suministrarles ánimo, vituallas y medicinas; abundaron las mujeres independientes que actuaron como correos, que sirvieron de espías, y las señoras que desde sus casas recolectaron dinero, cosieron uniformes o bordaron insignias y banderas.

Algunas como la santafereña Andrea Ricaurte de Lozano convirtieron su hogar en centro de conspiradores, ocultaron fugitivos, despacharon noticias y escondieron armas. Singular fue el caso de la charaleña Antonia Santos, quien con sus parientes y amigos organizó y financió un pequeño grupo armado para hostilizar a los ejércitos de España.  Se dio el caso de Concepción Loperena, viuda rica de Valledupar, quien renegó de su lealtad a España y aportó cuantiosos recursos a la revolución; muchísimas mujeres, entre ellas la matrona antioqueña Simona Duque, impulsaron y bendijeron a sus hijos para que se integraran a las filas del Ejército Libertador. Imposible saber cuántas mujeres se consagraron a la causa de la independencia, apenas conocemos unos 200 nombres de las sentenciadas a muerte durante la reconquista española entre 1816 y 1819 por haber servido a la causa de los patriotas.

Ellas, las que pagaron su osadía con la propia vida, son nuestras heroínas, mujeres mestizas, casi siempre de extracción popular, sin el respaldo de un apellido que las defendiera, sin un capital que las pudiera rescatar ni una familia que las protegiera. Muchas otras mujeres de la época, aun cuando no hubieran emprendido una acción decidida por la causa de la libertad, debieron afrontar la viudez, el destierro, la orfandad y la miseria consecuentes al extenso conflicto.

En sus acciones y palabras, raras veces salvadas del olvido, se percibe la sublimación del sentimiento patriótico, el rechazo de una sujeción oprobiosa y un auténtico deseo de obtener a cambio de su sacrificio una vida y un futuro mejor para sus descendientes. Para reparar los honores maltrechos y restituir el orden, una vez organizada la República se legisló severamente y a partir del Código de 1830 se hizo explícito que el hogar era el único sitio para la mujer en la nueva sociedad. Aunque nadie lo expresara, el tiempo de las heroínas llegaba a su final.

 

2.2 Mujeres Líderes en la Trayectoria de Colombia

2.2.1 Clemencia De Caicedo:

Fue la fundadora del primer colegio para mujeres, pese a la resistencia conservadora de la época.

María Gertrudis Clemencia nació en Santa Fe de Bogotá el 24 de noviembre de 1710. Se casó muy joven, a la edad de 18 años, con Francisco Javier de Echeverri y Cobo. Se casó por segunda vez en 1752, con don Joaquín de Aróstegui y Escoto, aragonés, oidor de la Real Audiencia de Santa Fe desde 1740. Con su apoyo, consiguió la aprobación a su proyecto de fundar un plantel para la educación de la mujer, hasta entonces limitada a la escasa instrucción que en el hogar proporcionaba la madre, o a la que se ofrecía a las niñas nobles en los conventos.

Pero tendrían que pasar 13 largos años más de discusiones y consideraciones hasta que, finalmente, en abril de 1783, se abrió el convento colegio con aulas para “25 niñas de sociedad” y escuela anexa para “250 niñas del pueblo. No estaba en la mentalidad de esa sociedad el comprender el alcance de un proyecto netamente ilustrado, como era el de educar a la mujer. De Clemencia no se puede decir que fuese una mujer ilustrada a la manera como lo fueron los intelectuales ilustrados, sus contemporáneos, pero su proyecto sí es el producto de una mentalidad ilustrada que pensaba, como lo esbozara ya el padre Benito Jerónimo Feijoo en su Teatro Crítico, que la mujer, al igual que el varón, merece ser educada.

El Convento Colegio que fundó Clemencia, primer colegio de mujeres del país, se llamó de La Enseñanza y se puso bajo la advocación de la Virgen del Pilar. Ni ella ni el virrey pudieron ver realizada la obra. Messía de la Cerda dejaba el cargo en 1773 y Clemencia falleció en 1779.

Clemencia De Caicedo

Clemencia De Caicedo

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2.2.2 Manuela Beltrán:

 En el siglo XVIII rebelarse contra los designios reales era un acto casi suicida. Esta vivandera lo hizo y pasó a la historia, aunque se sabe tan poco de ella que algunos, como el autor, dudan de su misma existencia.

A la rebelión Comunera del Socorro, acaecida en el año 1781, se le atribuye como detonante la destrucción de una ordenanza real por parte de una vivandera del mercado público. De esta atrevida mujer los historiadores tan solo han logrado averiguar con certeza unos pocos datos sueltos.

Todo parece indicar que su actuación en el movimiento Comunero se redujo a la ruptura del edicto que establecía el cobro de lo que se suponía un nuevo tributo. Pero no hay que olvidar que la memoria colectiva suele inventarse personajes ‘históricos’ que no pasan de ser representaciones imaginarias que expresan las aspiraciones secretas o las frustraciones manifiestas de una colectividad.

Ese parece ser el caso de Manuela Beltrán en el imaginario regional santandereano, para el cual esta ‘heroína’ simboliza, entre otras muchas cosas, el temperamento que tanto los habitantes de la región comunera como el resto de los colombianos les atribuimos a los nativos del antiguo corregimiento del Socorro. De este supuesto carácter regional forman parte atributos como el orgullo, la audacia, la arrogancia, y un valor a toda prueba, atributos típicamente masculinos, pero que, encarnados en una mujer, demostrarían que el temple regional trasciende las diferencias de género.

Que Manuela Beltrán es más un símbolo que un personaje histórico lo demuestra lo poco que de ella se puede decir con certeza: su nombre, sexo, lugar y fecha de nacimiento (Socorro 1724). En todo caso, no hay que olvidar que el efímero protagonismo de Manuela Beltrán en los inicios del movimiento Comunero no constituye un caso excepcional, si tenemos en cuenta la muy destacada participación femenina en las revueltas populares que sacudieron a la América española en la segunda mitad del siglo XVIII. Manuela Beltrán nunca fue juzgada por la justicia real, ni se volvió a saber de ella después del 16 de marzo de 1781, pero su efímero protagonismo y su conducta irreverente le han merecido un destacado lugar en la memoria colectiva de sus coterráneos.

Manuela BeltránManuela Beltrán


2.2.3 María Concepción Loperena De Fernández:

El movimiento independentista que gestó en Valledupar el 21 de mayo de 1810, fue el primero de la Nueva Granada.

Nació en Valledupar el 12 de febrero de 1875, María Concepción Loperena Ustáriz de Fernández de Castro, ‘la heroína vallenata.  Ella rubrica el acta de independencia de Valledupar, que fue un escrito de proclama dado por instrucciones de Simón Bolívar y solemnizado con la lectura que ella hizo del mismo ante una multitud, el 4 de febrero de 1813. Esa participación en el movimiento revolucionario le trajo como consecuencia la persecución por parte de sus enemigos realistas, circunstancia que prende más el corazón de la heroína cuando envía un contingente de voluntarios y otros recursos tomados de sus haciendas de la Jagua del Pedregal para ayudar a la causa libertadora, especialmente un lote de 300 caballos y mulas que son entregados a Bolívar días antes de la batalla del Pantano de Vargas y Boyacá, que fueron las batallas que le dieron la libertad a Colombia en 1819.

Bolívar, en mensaje dirigido a Santander, hace un reconocimiento emocionado a las virtudes republicanas de la heroína vallenata. Después de la emancipación de España, ella orienta su ideal de servicios al campo de la educación. Pide al general Santander,  la creación de un establecimiento de enseñanza, que más tarde lo convierte en realidad para corresponderle a la heroína. Lo hace mediante el decreto ejecutivo del 17 de mayo de 1824, por el cual se crea el Colegio de Primeras Letras, que toma como modelo educativo el método lancasteriano y funciona en el convento Santo Domingo de Valledupar hasta 1840, cuando fue clausurado por el presidente José Ignacio de Márquez. Concepción Loperena murió en Valledupar, a los 70 años, el 21 de diciembre de 1835, dejando un legado de valores que la patria colombiana resaltó y creó el Colegio Nacional Loperena, monumento nacional, como un homenaje a la memoria a esa inolvidable mujer.

6María Concepción Loperena De FernándezMaría Concepción Loperena De Fernández


2.2.4 Manuela Sáenz:

Controvertida como ninguna, desterrada de tres ciudades. Amante de Bolívar y considerada la ‘libertadora del Libertador.

El escándalo la acompaño siempre: desde sus vestimenta masculina, su forma de montar a caballo, `á la amazone`, la compañía permanente de su no menos escandalosa criada, Jonotás, el abandono de su legítimo marido, James Thorne, médico y exitoso administrador de bienes y comerciante, hasta la presencia al lado de Bolívar en la Bogotá de 1828, en los momentos más álgidos de la constitución de la República e Colombia.

Manuela “la libertadora del Libertador”, al salvarlo no sólo del atentado septembrino, sino de por lo menos dos intentos más luego de la muerte de Bolívar continúo en la defensa de su persona y sus ideas hasta su destierro de la capital, decretado por Santander en mayo de 1834. Al ser tachada de “extranjera” por los diarios de Bogotá, responde altivamente: “Mi patria es todo el continente americano”. “Nosotras las mujeres de Bogotá, protestamos de esos provocativos libelos contra esa señora”, respondieron, en su defensa, las bogotanas. Al alcalde de Bogotá, don Lorenzo María Lleras le tocó ejecutar el mandato de destierro; otro Lleras más de 100 años después, desterró con el mismo calificativo de “extranjera” a otra americana ilustre.

El destino quiso que esta eterna desterrada (de Lima, de Bogotá, de Ecuador) encontrara refugio en un lejano puerto peruano, Paita, después de sólo ocho años de compartir amor e ideales con Bolívar. Viajeros ilustres la visitaron y celebraron: Simón Rodríguez, igualmente refugiado en un puerto cercano, Amopote, y quien asiduamente y hasta su muerte en 1854, la acompaña: una vende tabaco, el otro fabrica velas. Garibaldi es también su anfitrión. A un joven pelirrojo, Carlos Holguín, más tarde Presidente de la República de Colombia, le dedicará su tiempo, sus dulces y más importantes aun, sus recuerdos y nostalgias; recuerdos y añoranzas que le negó a otro joven.

En 1856 Manuela muere de difteria y sus efectos personales son quemados por las acuciosas autoridades sanitarias del puerto. Muy distinto habría sido el proceso de consolidación de las repúblicas americanas si los ideales y las acciones de las dos figuras bolivarianas hubieran tenido seguidores: Manuela Sáenz y Simón Rodríguez, a quienes el destino los unió en sus últimos días. Si olvidáramos todo lo anterior, aún quedaría su acción más luminosa, al salvar la vida de Bolívar: “Evito a Colombia la más atroz de las vergüenzas”. (El Heraldo de Cartagena, 1883).

8Manuela SáenzManuela Sáenz


2.2.5 Josefa Acevedo De Gómez:

 Escritora prolífica que tuvo en sus manos la posibilidad de recrear las costumbres de la primera mitad del siglo XIX.

Nació en Bogotá, el 23 de enero de 1803, Fue una de las pocas mujeres de su tiempo que cultivó y publicó sus escritos, Es muy probable que su cultura literaria le hubiese sido inculcada por su propio padre, a quien llamaban `El Tribuno del Pueblo`, por sus cualidades oratorias.

Desde muy joven comenzó a escribir y por ello su producción literaria fue muy abundante y variada.
En abril de 1822 contrajo matrimonio con Diego Fernando Gómez, Por el año de 1844 viajó por Europa, en donde pudo enriquecer su cultura literaria, adquiriendo libros que era imposible conseguir en la atrasada Bogotá.
Entre sus principales escritos figuran:

1.    Las biografías de Don José Acevedo y Gómez (su padre); la del general José Acevedo Tejada (su hermano), la del doctor Diego Fernando Gómez (su esposo); la de Luis Vargas Tejada, (su pariente) y la de Vicente Azuero.

2.    Las comedias: `La coqueta burlada, mal de novios`, y `En busca de almas`.

3.    Las narraciones costumbristas como las del pueblo Tibacuy, en el cantón de Fusagasuga, tituladas `Mis Recuerdos del Tibacuy`, y `El amor conyugal`, que fueron reproducidos en el tomo de “Varias cuentistas Colombianas”, de la Biblioteca Aldeana de Colombia (tomo 11), a pesar de que dichos escritos no son  ‘cuentos’ propiamente dichos, puesto que se basan en sucesos reales presenciados por la autora.

4.    Los temas didácticos: ‘Economía doméstica’.

5.    Temas históricos: ‘Recuerdos nacionales, la obra póstuma titulada ‘Cuadros de la vida privada de algunos granadinos’, que fue publicada por la imprenta El Mosaico, Bogotá, 1861, y consta de ocho cuadros, en los que se reeditaron algunos de sus escritos como la biografía de su padre, los recuerdos de Tibacuy, etc…

6.    Temas moralistas y religiosos como ‘Ensayo sobre los deberes de los casados’, ‘Deberes de la mujer casada’ y ‘La claridad cristiana`.

7.    Los temas políticos: ‘Economía política’ y ‘Catecismo republicano’.

8.    Poesías: ¿Qué será esto?, lleva la fecha de 1848 y fue reeditado en la Biblioteca Aldeana de Colombia, (1936, t.89) junto con ‘Epigrama, El pasatiempo de los amantes y Santa Helena’.

9.    Y un curioso librito titulado ‘Oráculo de las flores y de las frutas’.

Josefa Acevedo De GómezJosefa Acevedo De Gómez


2.2.6 Policarpa Salavarrieta:

Un símbolo de la historia de Colombia, es la más popular de las insurgentes de la Independencia. Prefirió ser fusilada antes que delatar a sus compañeros.

“¡Pueblo de Santafé! ¿Cómo permitís que muera una paisana vuestra e inocente? ¡Muero por defender los derechos de mi patria! ¡Dios eterno ved esta injusticia!”, fueron las palabras que la Pola pronunció antes de recibir la descarga de los fusiles de los soldados realistas. Luego de un consejo sumario, la Pola junto a 15 compañeros, entre los que se encontraba Alejandro Sabaraín, fue ejecutada en la mañana del 14 de noviembre de 1817.

Policarpa (1795-1817), como muchas otras mujeres, participó activamente contra el régimen de la Reconquista. Policarpa regresó a Guaduas, donde se inició en el movimiento insurgente. Su residencia en casa de la familia Beltrán, comprometidos antes con los Comuneros y ahora con la Revolución, parecería ser un hecho trascendental en su contacto con las nuevas ideas. Como toda joven, aprendió a coser y tal parece ese fue su principal medio de vida. Sin embargo, de su época de residencia en Guaduas la leyenda cuenta que a su paso por el lugar, la virreina, que huía al exilio en 1810, visitó su casa, donde le dio un retratito suyo y le auguró un mal final.

Policarpa huyó a Santafé con su hermano Bibiano portando salvoconductos falsos. Se presentaron ante Andrea Ricaurte y Lozano, que los alojó en su casa, según recomendaban las cartas de los líderes de las guerrillas de los Llanos Ambrosio Almeyda y José Rodríguez. En la ciudad, Policarpa ganó confianza en distintas casas de la elite gracias a su simpatía y juventud. El oficio de costurera le permitió desarrollar tareas de espionaje, escuchando conversaciones sobre movimientos de tropas y armamentos de los ejércitos realistas.

También cumplió tareas clandestinas reclutando soldados y recogiendo pertrechos para las tropas revolucionarias. En el ruedo de sus faldas trasladaba cartas, documentos y periódicos sobre los avances de los soldados.

Esto confirmó las sospechas de su participación en la sonada fuga de varios presos de la cárcel, entre ellos Almeida. Fue capturada en casa de Andrea Ricaurte y Lozano, y luego confinada en uno de los calabozos del Colegio Mayor del Rosario, convertido en cuartel militar.

Policarpa Salavarrieta es la más popular de nuestras heroínas de la Independencia. Su coraje, firmeza y principios incalificables la convirtieron en un ícono de la República. Aunque le ofrecieron perdonar su vida a cambio de que delatara a sus compañeros, prefirió el martirio. La Pola muy pronto se convirtió en leyenda, casi en un mito. La escena de su muerte es de las más ricas de la iconografía de la Independencia.

Policarpa SalavarrietaPolicarpa Salavarrieta


2.2.7 Laura Montoya Upegui:

La única beata colombiana. Fue la primera religiosa en el mundo occidental en desempeñar el oficio misionero predicando el Evangelio.


Laura Montoya Upegui, popularmente conocida como la madre Laura (1874 – 1949), llevó a cabo una intensa labor educativa en las escuelas superiores de Amalfi, Fredonia, Santo Domingo y en el colegio de la Inmaculada en Medellín.

Una apasionada por su trabajo evangelizador con los indígenas de la región de Guapa en el Chocó. Fundó en Dabeiba, Antioquia, en 1914, la Congregación de Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, primera comunidad femenina de origen colombiano dedicada al trabajo misionero.

Y creyó conveniente fundar centros cercanos a los poblados indígenas para que las misioneras no tuvieran que trasegar por una selva plagada de peligros. Así, en 1918,  las hermanas procedieron a establecer dos ambulancias, en El Pital y en Antadó, situadas en puntos diametralmente opuestos a 11 ó 12 kilómetros de Dabeiba. Allí las misioneras ‘excursionistas’ podían congregar a los nativos para unas ‘fiestas educativas’ o ‘ejercicios de cristianización’.

Entre 1914 y 1940, la madre Laura y sus misioneras catequizaron a los indígenas en 13 localidades ubicadas en el norte y el noroccidente de Antioquia. Durante los 10 primeros años de su permanencia en Urabá, abrieron tres casas en el municipio de Dabeiba, tres más en Frontino y sus alrededores, y una en Turbo, además del internado indígena de Indocrespo en San Pedro. Tras la salida definitiva de la Prefactura de Urabá, las lauritas abrieron nuevos centros misionales en otros cinco municipios de Antioquia y se consolidaron como la primera y más efectiva comunidad misionera femenina de origen colombiano. En la actualidad, dirigen por lo menos 177 casas misionales distribuidas en 16 países.

Antes de la fundación de la Congregación de la madre Laura, ninguna mujer ni ninguna religiosa en el mundo occidental había desempeñado el oficio misionero predicando el Evangelio. Su novedosa concepción misionera, en conflicto con el pensamiento canónico vigente, hizo que la madre Laura deberá enfrentar severos obstáculos para poner en marcha y desarrollar su empresa. Lo original de su método radicó que querer catequizar a los indígenas viviendo entre ellos para realizar un tipo de evangelización que los integrara de una forma más digna al mundo adverso que los rodeaba, donde el indígena era tratado con desprecio por los ‘blancos’ y ‘libres’, y los colonos los acosaban e invadían sus tierras.

Como complemento de su obra misionera, la abundante producción de la madre Laura nos muestra su talento para la narración escrita. Escribió, entre otros: ‘Cartas misionales’, 1915 – 1922 (1932), ‘Constituciones para las misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena’ (1933), ‘Voces místicas de la naturaleza’ (1961), ‘La aventura misional de Dabeiba o Brochazos históricos sobre los orígenes de la congregación’ (1962), y ‘Autobiografía de la madre laura o historia de las misericordias de Dios en un alma’ (1971).

Laura Montoya Upegui Laura Montoya Upegui


2.2.8 Francisca Radke:

La educación en Colombia dio un giro espectacular gracias a su visión vanguardista. La Universidad Pedagógica Nacional fue el resultado de su labor.

Francisca Radke fue pionera en la organización del sistema educativo colombiano que impulsó la profesionalización de la carrera docente. Nació en 1892 en Aquisgrán (Alemania), se formó en las universidades de Bonn, Berlín y Mar burgo donde se especializó en alemán y francés, con estudios en geografía, y se doctoró en filosofía.

Formó parte de la segunda Misión Pedagógica Alemana, entre los años de 1927 y 1935, y regresó a Colombia entre 1952 y 1957. Su primera estancia se dio en el marco de las reformas a la educación normalista. Durante este período, el Instituto Pedagógico Nacional para Señoritas reemplazó la Escuela Normal Femenina del Estado de Cundinamarca. No sólo se encargó de la organización académica del Instituto, sino que también buscó condiciones más dignas para las estudiantes.
A su paso por el Instituto Pedagógico Nacional introdujo en las instancias estatales la idea de que para formar hay que estar bien formado. La pedagogía, como disciplina fundamental de la profesión docente, es quizás uno de sus más importantes aportes.

Ella trajo al país la Escuela Activa, en la que los educadores son y enseñan a ser creativos, luchan contra la educación memorística y enseñan a innovar y participar. Además, enseñan la sicología social, relacionada con la orientación profesional y la educación de personas especiales y también hace énfasis en los derechos de la mujer, sus capacidades y compromisos con la sociedad.

Impulsó el ascenso de la formación docente al estatus de carrera universitaria y continuó el trabajo que realizó en su primera gestión. En este contexto surgió la Universidad Pedagógica Nacional Femenina que, en 1955, dio origen a la Universidad Pedagógica Nacional. Su labor, de suma importancia para la organización, la dotación y la calificación de los profesores, también se debe medir por los cambios que se operaron en las mentalidades de los docentes que se formaron a partir de sus ideas. Antes de Francisca Radke el ejercicio de la docencia nunca fue tan riguroso. En el horizonte de los administradores no existía la educación continuada de los maestros.

También podemos definirla como una precursora de la lucha por los derechos de igualdad de género en Colombia. Su preocupación manifiesta por la educación de las mujeres a partir de la difusión de los derechos civiles y haber planteado ante los administradores de la educación que la enseñanza debía tener un contenido propio, surgido del conocimiento de los contextos económicos, social y político del país, fueron otros de sus grandes aportes.

Francisca RadkeFrancisca Radke


2.2.9 Ofelia Uribe:

Luchadora infatigable por la igualdad de los derechos de hombres y mujeres. Creó la revista ‘Agitación Femenina’, publicación beligerante en pro del sufragio de la mujer.
Proveniente de una familia de raigambre liberal y siendo la mayor y única mujer entre cinco hermanos, Ofelia Uribe Durán de Acosta, una santandereana que nació con el siglo, era amante la lectura y fumadora inveterada.

Una incansable batalladora por la igualdad de los derechos políticos, económicos y sociales para las mujeres. Hacia 1926, y tras haberse recibido como normalista – una de las pocas profesiones permitidas para las mujeres en estos años – , conoció al que sería el compañero de toda su vida, Guillermo Acosta, un abogado liberal que le abrió las puertas al mundo de las leyes, herramienta que le sería de gran ayuda en la lucha que emprendió durante esta época, cuando en Colombia se empezó a gestar el movimiento feminista que tomaría forma en las décadas de los 60 y los 70.

En los diferentes congresos y organizaciones femeninas que existieron durante los años 30 y 40, Ofelia participó planteando reformas que apuntaban a la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. En 1932 consiguió la aprobación de la reforma al Régimen de Capitulaciones matrimoniales, que le daba libertad a la mujer para manejar sus bienes cuando contraía matrimonio.

Un año después, en compañía de Clotilde García de Ucrós, gran amiga, logró que se expidiera el Decreto 1972, que abrió las puertas de la universidad al llamado ‘sexo débil’.

No obstante, en Ofelia bullía un espíritu mucho más trasgresor y rebelde, creía firmemente que la igualdad de género sólo se conseguiría cuando la mujer obtuviera los plenos derechos políticos, es decir, el derecho al sufragio.

Para este fin, y con la férrea convicción en que la unión entre las mujeres les daría el lugar que naturalmente les correspondía en la sociedad, fundó la revista ‘Agitación Femenina’, una publicación beligerante, hecha por mujeres y encaminada a la consecución del voto femenino.

Tras dos años de verdadera  agitación, de burlas y ataques frontales desde varios diarios, entre los que se contaba ‘El Tiempo’, la revista tuvo que cerrar, pero Ofelia no se rindió. Con un grupo de mujeres continuó batallando hasta cuando en 1954, cuando cayó el gobierno de Rojas, la posibilidad del voto era un hecho.

Este fue el motor de la vida de Ofelia. La convicción en la igualdad entre hombres y mujeres la llevó a pelear sin tregua en una época en que la mujer era un ser invisible dentro de la sociedad. Sus ideas quedaron consignadas en su libro ‘Una voz insurgente’, que escribió en 1963 con la intención de dejar algún rastro del proceso vivido, idea que la obsesionó a lo largo de su vida. Sumamente familiar, “algo así como la mamá grande de los libros de García Marquez”, y de una ternura que contrastaba con su temperamento rebelde, esta mujer, quien murió a los 88 años de edad, dio el primer paso hacia la transformación de una sociedad que hasta entonces no había dado cabida a la mujer.

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2.2.10 Soledad Acosta De Samper:

 Es considerada la primera periodista en la historia de Colombia y tal vez la primera novelista.

Trabajó toda su vida por abrirse un camino que le permitiera salirse de restringido hogar decimonónico, a ella y a sus contemporáneas. Encontró ese camino en la escritura, primero en el periodismo y la literatura, luego en la investigación histórica. Estos espacios eran rigurosamente vigilados por la clase letrada del momento, en particular en lo referente a la presencia de mujeres en ello. Se suponía que ellas podían escribir de ocasión en sus casas, en ratos libres que no las hicieran descuidar el descanso del marido y la educación y la higiene de sus hijos. Escribir novelas y fundar y dirigir varios periódicos, como lo hizo ella, ciertamente se salía de lo conveniente.
Escribir para un público era un hecho altamente político en el momento. Y no en el sentido estrecho de intervenir en la conformación de los partidos y participar en certámenes electorales. Era un hecho político porque esa generación era altamente consciente de que desde la escritura se modelaban los ciudadanos y los imaginarios nacionales, y porque era consciente de ello vigilaba con cuidado desde qué lugares se emitían las propuestas de Nación y cuáles de ellas promovía u ocultaba en la oscuridad de la literatura nunca reseñada ni recomendada. Soledad Acosta no se resignó a que su participación en la construcción de la patria estuviera sólo en el cuidado que era su marido en la crianza de los futuros ciudadanos.

Se abrió paso en la literatura y el periodismo. Su reconocimiento lo obtuvo durante la Regeneración, lo cual en la historia cultural de este país suele relacionarse con ausencia de pensamiento libertario. No la reconocieron los radicales, y no por católica, porque todos ellos lo eran. No la reconocieron ellos como no la reconocieron los conservadores: la república burguesa simplemente no tenía lugar para las mujeres.

Acosta es la primera periodista en la historia de nuestro país, y tal vez nuestra primera novelista. Escribió mucho y sin parar desde los 22 años. Fue viajera y traductora, y esto le permitió concebir otros modos. Uno de los escasísimos diarios que se conservan de latinoamericanas de la época está escrito por ella: diario de amor, de guerra, de dictadura, diario de una lectora de literatura, de sí misma y de su momento escrito, entre 1853 y 1855. Escribió en un momento en el que el analfabetismo dejaba apenas de ser raro en las mujeres de clase alta.
En algún lugar afirmó que “para dar fuerza y valor a las mujeres cuyas madres y abuelas han carecido casi por completo de educación, debería demostrárseles que si hasta ahora las de raza española son tímidas y apocadas en las cosas que atañen al espíritu, la culpa no es de su inteligencia, sino de su insuficiente educación que se les ha dado”. A través de formulaciones como estás comenzó a abrir, dentro de un enorme silencio y reprobación, el espacio público del que gozamos, no sin dificultades, hoy en día las mujeres.

La mamá de su esposo, nada menos que José María Samper, había aprendido a escribir apenas hacia 1840 para poderse cartear con sus hijos que se iban a estudiar a Bogotá. María, la de Isaacs, ella si promovida como modelo de comportamiento femenino en la época y por generaciones, apenas leía y escribía, apenas hablaba; su lenguaje de flores, todo lo romantico que se quiera, le impidió tener una biblioteca, leer sola y escribir su historia. Acosta nos dejó más que trenzas y un delantal con flores secas: su legado es una historia en la cual repensar los orígenes modernos de nuestra Nación.

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2.2.11 Bertha Hernández:

 Además de valiente Primera Dama, durante las crisis del 9 de abril, 20 años fue congresista, columnista mordaz y una de las promotoras del voto femenino

 Esposa de uno de los dirigentes políticos más influyentes del siglo XX. Nació en Medellín, en un hogar antioqueño aristócrata y de empresarios exitosos. En 1926 contrajo matrimonio con el dirigente conservador Mariano Ospina Pérez, quien habría de ser Presidente de Colombia entre 1946 y 1950. Él tenía 17 años más que ella.
Berta Hernández (1907 – 1993), católica, conservadora y de tradiciones familiares, actuó fielmente como compañera en su hogar y complemento humano del dirigente conservador y su pareja política imprescindible. Acompaño firmemente y con decisión a su esposo en 1948 y 1949 cuando se desata ‘La Violencia`. Ante la presión de los liberales, liberados por Darío Echandía, aconsejó a su marido para que no renunciara a la presidencia, señalándole, ante sus dudas y vacilaciones, que “para la democracia más vale un Presidente muerto que un Presidente fugitivo”.

Su vida principalmente giró en torno a la política y a las preocupaciones por la conquista de los derechos de las mujeres. Fue presidente de la Organización Femenina Nacional en la década del 50 del siglo pasado. Intervino en la Asamblea Nacional Constituyente, durante el gobierno cívico-militar de Gustavo Rojas Pinilla, con el fin de promover el voto femenino sin restricciones y la igualdad de todos los derechos de hombres y mujeres.

Se desempeñó por más de 20 años como congresista, siendo una de las primeras mujeres en ocupar esa dignidad. Desde la década del 60 impulsó la presencia activa de las mujeres en el Partido Conservador. Su importancia reside en el papel trascendental que ejerció en la conquista del derecho al voto para las mujeres. Esa es su obra fundamental. Se empeñó por cumplir una labor crítica frente a la sociedad, al sistema político y a los dirigentes de todos los partidos, a través del periodismo, con una columna conocida por su mordaz contenido con el título de “El Tábano”.

Algunos historiadores le atribuyen una participación en el golpe de Estado contra Laureano Gómez en 1953; sin embargo, se conoce su activa intervención en las dos campañas presidenciales de Álvaro Gómez Hurtado, hijo del anterior. Quizá porque se trataba de campañas del Partido Conservador unificado entre laureanistas y optimistas.

Aunque ella se favoreció de la imagen y la posición de su esposo, también él se sirvió con su carácter, valor, crítica y agudeza política. Pero su esposo la opacó. Queda para la especulación saber si su carrera política hubiese sido más reconocida de otro modo.

Hizo todo lo que pudo por mantener el optimismo más allá de su esposo; sin embargo, no lo logró y se retiró a descansar, escribir y cultivar sus orquídeas hasta el último día de su vida. 


2.2.12 Lucila Rubio De Laverde:

 Una luchadora por el voto femenino, criticó a la Iglesia por no atender los derechos de las mujeres, y enfrentó la cultura patriarcal de su época.


Era mi primer viaje en avión. Tendría 12 ó 13 años y la mañana brumosa en el aeropuerto de Cali se presentó como una promesa. Llevaba en mi bolsillo una nota de la directora de mi colegio, Matilde González Ramos, en un pequeño sobre que, como una tentación, estaba abierto. Cedí a la llamada de ese pecado leve y leí su contenido: “Lucila, te presento a una niña líder”.

El corazón saltó, el estómago dio vueltas y revueltas, y el orgullo se encumbró hasta alturas que no conocía. Bogotá me esperaba con una mañana espléndida y lo siguiente que recuerdo es a una mujer muy bien puesta, con el pelo recogido en una moña. Su rostro, de facciones finas, no revelaba el carácter fuerte que le dictaba críticas contundentes al Estado patriarcal.

Lucila Rubio de Laverde organizó la Alianza Femenina de Colombia, de orientación socialdemócrata, a la que invitó a todos los grupos que se comenzaban a gestar alrededor de la incidencia política por el voto de la mujer. Y lo contó al país entero. Era una convencida de la difusión de los hechos para darles vigencia y carta de nacionalidad.

Llovieron las maledicencias y tronaron los desacuerdos. Pero Lucila se plantó como ceiba y hundió sus raíces hasta lo más profundo de sus convencimientos.

Su trabajo con las mujeres de base popular fue, quizá, uno de los más efectivos de aquella época. Las comprometió en su lucha sufragista. Católica por bautismo, no le temblaba la mano para expresar su disgusto con la Iglesia por su “parsimonia para entender los argumentos a favor de los derechos de la mujer”. Así lo decía.

En la década de los 30, participó activamente en la lucha por el reconocimiento de los derechos patrimoniales de la mujer y fue cogestora de lo que se llamó Régimen de Capitulaciones Matrimoniales. En 1944 fue la primera mujer que habló en el Congreso de la República a favor del voto de la mujer.

Enfrentó poderes tradicionales por el divorcio del matrimonio civil, porque lo consideraba importante para la consolidación de la pareja. No le parecía justa la convivencia “hasta que la muerte los separe” si no existían razones justas para compartir la vida.

Cuando el voto de la mujer fue un hecho, yo le manifesté mi desagrado porque a la gente de mi barrio el logro no le producía más que una indiferencia dolorosa. “Son años de cultura patriarcal; no es indiferencia”, me dijo.

Un día recibí un sobre sin remitente. Contenía los tiquetes aéreos para ida y vuelta a Bogotá, y una nota: “Murió Lucila Rubio de Laverde. Mañana es el funeral. Sabemos cuánto usted la quería”. Mis sentimientos me arrugaron el corazón, pero logré mantener mi serenidad mientras recordaba una de sus más significativas enseñanzas: “Eduquemos un hombre y habremos educado a un individuo. Eduquemos una mujer y habremos educado a una generación”.


2.2.13 Josefina Valencia De Hubach:

 La primera gobernadora y ministra de Colombia y gran impulsadora del voto femenino, es considerada la caucana más importante de la historia.


Sin lugar a dudas, se trata de la caucana más notable del siglo XX, no únicamente en razón a las posiciones que ejerció en su vida pública, sino por su descollante personalidad, puesta de presente en hechos trascendentes de la vida colombiana. Ninguna entre sus compatriotas puede emularla como pionera en lograr las viejas aspiraciones de los que hoy se podría denominar la igualdad de género, es decir, el afectivo reconocimiento de los derechos de la mujer para ocupar las más altas posiciones de la democracia.

Hija del maestro Guillermo Valencia, se formó al lado de su padre en el conocimiento de la política, en el arte de la negociación y en la familiarización con la cultura universal, lo que le permitiría obtener más adelante el reconocimiento de la dirigencia nacional para llegar a los más altos estadios de poder.

Fue la primera mujer en Colombia en ser designada ministra de Estado (Educación, durante el gobierno de Rojas Pinilla), la primera en ocupar la gobernación de un departamento, la primera senadora – junto a Esmeralda Arboleda- y la primera embajadora, esta última posición como jefe de la delegación colombiana ante la Unesco en París. Con semejantes antecedentes entró con títulos legítimos a la historia de la emancipación social de las colombianas en esta centuria.

Su reconocida influencia sobre el general Rojas Pinilla, en cuyo gobierno dictatorial tuvo destacada figuración, fue el hecho determinante para que el mandatorio reconociese el derecho al voto femenino, vieja aspiración que sólo se vino a concretar cuando Josefina Valencia puso toda su formidable capacidad de luchadora indomable para lograrlo. Nunca se guió por algo distinto a sus propias convicciones y así pudo ganarse una reputación de mujer independiente, a veces dura en el trato y resuelta hasta lo imposible para sacar avante sus propósitos. Tenía, sin embargo, un trato personal que encantaba a sus interlocutores.

La dulce voz de acentos suaves, las maneras sin altisonancias, pero la firmeza en cada palabra, sin embages para atacar a sus contrincantes y defender a sus amigos. Se dijo siempre que de los hijos de Guillermo Valencia que fueron descollantes, pero diferentes en sus convicciones y actitudes políticas, ella resulto la más parecida a su padre en el temperamento y en el conocimiento intuitivo de los seres humanos. Murió a los 78 años en España y sus restos descansan en el Panteón de la casa Valencia en Popayán. Su esposo fue Enrique Hubach, notable científico geólogo de origen alemán.

 

2.2.14 Alicia Dussán:

 Antropóloga, arqueóloga y etnóloga. Ella y su esposo hicieron el hallazgo de la cerámica más antigua de América.

Una de las primeras mujeres colombianas en obtener gran estatura como científica. Para fortuna de la antropología, abandonó la carrera de derecho que había comenzado en la Universidad Nacional e ingresó al Instituto Etnológico
Nacional, y formó parte de la primera promoción que se graduó en 1941.

Ya fuese de manera independiente o junto con su esposo, Gerardo Reichel-Dolmatoff, con quien establecería una fructífera colaboración, nos ha dejado un extenso legado de publicaciones sobre una gran variedad de temas arqueológicos y etnográficos, resultado de investigaciones a lo largo y ancho del país. De sus 53 publicaciones, 23 son en coautoría con su esposo.
Se adelantó a su época al realizar trabajos de antropología urbana, antropología física, antropología aplicada y antropología médica, siendo también pionera de los estudios de género en Colombia. Sus intereses la llevaron a desempeñarse como arqueóloga y etnóloga en la Costa caribeña y a fundar con su esposo el Museo Etnológico del Magdalena, en el que transformó la manera como hasta entonces se representaban las culturas indígenas.

Su interés y su trabajo en museología la llevarían más tarde a ser asesora técnica del montaje del Museo del Oro (1967), jefe de la División de Museos y Restauración de Colcultura (1970-1973), curadora visitante del Museo de Historia Cultural de la Universidad de California (1978) y asistente investigadora del Museo del Condado de Los Ángeles (1980). En el campo de la docencia es recordada como cofundadora y profesora del departamento de antropología de la Universidad de los Andes, en 1965.

Del extenso trabajo realizado por Alicia y su esposo en el Caribe, lo más sobresaliente es el estudio de una comunidad mestiza en Cesar y la publicación de la monografía titulada The People of Aritama. Así como el descubrimiento, en 1960, muy cerca del Canal del Dique (Bolívar), de la cerámica más antigua de América.

Ambos también realizaron importantes investigaciones arqueológicas y antropológicas en la Costa Pacífica.

Su trabajo no se limitó al área exclusiva de la investigación y la docencia. Pasó al campo del activismo político en la lucha por el reconocimiento y el respeto de los territorios indígenas, proponiendo, desde 1950, la constitución de nuevos resguardos.

Tuve el honor de estar presente en la ceremonia de entrega del premio a la Vida y Obra, que le otorgó en 2002 el Ministerio de Cultura, año en que también recibió el Premio a la Obra Integral de un Científico, de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, donde durante muchos años fue una de las pocas mujeres en ser un miembro de número.

A esto se suman muchas otras distinciones como la Mención de Honor, Categoría Científica de Mujeres de Éxito (2001), el de ser Oficial de la Orden de la Democracia de la República de Colombia (1998), el Honor al Mérito Cultural de la Alcaldía Mayor de Bogotá (1993), y el Honor al Mérito del III Congreso de Antropología en Colombia (1984). Alicia Dussán nació en Bogotá, en 1920.


2.2.15 Meira Del Mar:

 Reconocida como una de las poetisas más importantes de Colombia y América Latina. Sus poemas han sido traducidos al italiano, al francés y al inglés.


Olga ChamsEljach, ‘Meira Delmar’, es hija de inmigrantes libaneses y una de las más reconocidas poetisas colombianas. El departamento del Atlántico y la ciudad de Barranquilla le han otorgado premios a su labor cívica, docente y poética. En 1989 fue elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua y en 1999, la revista SEMANA incluyó Alba de olvido como uno de los 100 mejores libros colombianos del siglo XX.

Sus poemas tempranos aparecieron en la revista Vanidades. Su primer libro Alba de olvido (1942) muestra ya los temas y el estilo que definen su lírica. Desde entonces, ha publicado depurados volúmenes de poesía: Sitio del amor (1944), Verdad del sueño (1946)), Secreta isla (1951), Huésped sin sombra (1971), Reencuentro (1982), Laúd memorioso (1995), Alguien pasa (1998).

Su obra completa, Meira Delmar: Poesía y prosa, fue publicada en 2003 por la Universidad del Norte y la Gobernación del Atlántico.

El amor y el dolor, sentimientos que marcan profundamente al ser, emergen sublimados en su obra. Su experiencia biográfica es interpretada en términos de amorosa identidad con los ritmos de la vida; la autora lo confirma así: “Mi poesía es mi ‘otra’ forma de vivir”. Con palabras e imágenes trascendentales construye símbolos que revelan procesos interiores: la rosa apunta a la perfección, el mar es purificador y unificador, y el ángel señala las facultades humanas innatas.

El vivir construye el tiempo que fluye, pero el recuerdo desvanece los límites de la historia individual, por ello la imagen del amado es una presencia tenue que se confunde con el cosmos. A través del paisaje se capta el paso del tiempo, el ritmo de los días y las noches, la presencia de la lluvia; la naturaleza se personifica y se espiritualiza y comparte el destino del ‘yo’.

Hay una correspondencia entre el goce sentido al percibir la armonía de la naturaleza y el que se desprende de la toma de conciencia del otro ser; la presencia de los seres amados se adivina en la forma de la rosa, en el calor del sol, en la exuberancia del mar, en el aroma de los jazmines, en el azul del cielo. Estos ambientes poéticos son el escenario de su existencia y quedan ligados en sus versos como huellas de identidad.

Para Meira Delmar, el amor y la existencia del amado definen la realidad del ser humano. Este imaginario inscribe su obra en la tradición de la poesía lírica escrita en español pero, igualmente, en la poesía y la filosofía.

Sus poemas aparecen en antologías y a menudo son declamados por su autora frente a públicos que los saben de memoria, como ocurre en las jornadas poéticas de Roldadillo, Valle. Su obra ha sido reconocida en el país y en América Latina por críticos y escritores que la han elogiado; numerosos poemas suyos han sido traducidos al italiano, al francés y al inglés. Meira Delmar también ha colaborado por varios años con una columna para El Heraldo. Sus prosas son un testimonio muy elaborado de la vida cultural del Caribe colombiano.

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2.2.16 Matilde Díaz:

 Durante la segunda parte del siglo XX toda Colombia bailó con sus canciones. Era la legendaria voz de la orquesta de Lucho Bermúdez.


Inmortal. Así es la voz de Matilde Díaz. Sus canciones, más que tonadas, son arrullos que provoca bailar. Ella nació para el canto. Aunque vio la luz en San Bernardo, Cundinamarca, toda la vida dijo que era oriunda de Icononzo, Tolima, el pueblo que la vio crecer.

Desde niñas, Matilde y su hermana Elvira crearon un dúo para cantar pasillos y bambucos. Su talento embrujaba a
los vecinos, que veían un futuro promisorio para las jóvenes artistas. Pero eran los años 40 y lo usual era que las niñas de bien fueran internadas en un colegio de monjas. Una idea que rondó por la familia y que por fortuna su padre descartó de plano. En lugar de un convento, les ofreció un traslado para Bogotá, para promover su carrera artística en la radio. Al tiempo que continuaran sus estudios de secundaria.En poco tiempo ya eran las estrellas en Radio Mundial, La Voz de Bogotá, La Voz de la Víctor y el Teatro Municipal.
Entonces, se cantaba en vivo, con el acompañamiento de un piano. Al hacerse señoritas, Elvira se casó y abandonó el canto. Matilde siguió sola y cantó con varios grupos, uno de ellos la orquesta Ritmo, en el Hotel Granada. En 1944 conoció a Lucho Bermúdez, cuando se ganó un concurso de talento.

Bermúdez era el director de la Orquesta del Caribe, y tenía reconocimiento como uno de los grandes creadores de la música colombiana. Había tomado ritmos autóctonos como el  porro y la cumbia, para darles un toque universal. Muy tropical. La voz de Matilde Díaz encajó de inmediato con los acordes de su orquesta. Musicalmente, eran una pareja perfecta.

Después vino el amor. Se casaron y su matrimonio duró 13 años. De la unión nació Gloria María, que también es artista, a quien inmortalizaron ambos con el porro Gloria María. En los años 50, la pareja viajó a Cuba.

Allí Matilde conoció a Celia Cruz, y entabló una amistad que cultivaron por el resto de sus vidas.
En los años 50 y 60 Matilde descolló como una gran artista. Los porros y boleros que la inmortalizaron se grabaron en este período. Carmen de Bolívar, Salsipuedes y San Fernando,entreotros.
En 1964, Matilde conoció a Alberto Lleras Puga, hijo del ex presidente Alberto Lleras Camargo. Lleras Puga era mucho menor que ella, pero el joven quedó rendido a sus pies desde el primer momento. Poco después, se casaron. La sociedad bogotana, moralista y cristiana, señalaba escandalizada a los protagonistas de esta historia de amor. Matilde no se amilanó.Tenía suficiente carácter para soportar las habladurías. No había sido fácil ser cantante de una orquesta, en clubes, en una época en la que las mujeres estaban destinadas a ser corotos en sus casas. Su voz y su talento les abrieron el camino a muchas jóvenes artistas que arriesgaron todo por sus carreras.

Sin embargo, después de casada, Matilde no volvió a cantar en público. Apenas en su plácida vida de hogar. En marzo de 2002 murió de un cáncer que la atormentó los últimos seis años de su vida. Pero cuando suena su voz inmortal, todo el mundo quiere bailar.

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2.2.17 Nina S. De Friedemann:

 Sus investigaciones marcaron a la antropología colombiana, hizo visible el aporte de los afro descendientes en el desarrollo del país.


“Estudiar negros no era antropología”. Para Friedemann, esta frase que escuchó al declarar su interés científico se convirtió en un reto personal, pues la impulsó a cuestionar la poca relevancia que tenía para las ciencias sociales, la historia, la literatura y la política, la presencia del negro como autor o como protagonista.

Su trabajo marcó un hito en la historia de la antropología en Colombia, pues se centró, aunque no exclusivamente, en el estudio de los grupos afrodescendientes del país. Güelmanbi, San Basilio de Palenque, San Andrés y Quibdó son apenas unas paradas en su infatigable recorrido por diferentes zonas del país, de donde saltó a buscar las conexiones con el continente africano.

En su obra se escucha el eco de tambores, tintinea la filigrana elaborada con el polvo de oro extraído de los ríos del Pacífico, se oyen los cantos de muerto y se siente el dolor que dejó la esclavitud. Sus extensas investigaciones sirvieron de base para la redacción de la Ley 70, o ley de comunidades negras, que jurídicamente visibilizó y otorgó reconocimientos legales, territoriales y políticos a este grupo étnico en 1993.

Ha sido considerada innovadora en la presentación de datos científicos de tal manera que llegaran a los grupos y comunidades de donde salieron, y en la creación de nuevas escrituras antropológicas, como en el caso de la obra De sol a sol: génesis, transformación y presencia de los negros en Colombia (1986).

También exploró el uso de medios visuales para documentar sus investigaciones, de manera que se convierte en pionera del cine etnográfico donde se resaltan trabajos como La fiesta del indio en Quibdó y Congós. Su estética y su mirada antropológica alcanzan gran expresión con la publicación del libro MaN’gombe: guerreros y ganaderos en Palenque (1979), en colaboración con Richard Cross. Entre otras contribuciones está la fundación de la revista América Negra y el libro Herederos del jaguar y la anaconda, realizado con Jaime Arocha.

Los seres humanos que retrata no son los derrotados y humillados que dejó la esclavitud, ni los menospreciados por el racismo, ni los injuriados por la pobreza. Encontramos en toda su obra extenso material sobre la diáspora africana en Colombia, el recuento del resultado de siglos de resistencia y de supervivencia y la gran riqueza cultural que enorgullece y da dignidad a este grupo étnico.

Con esto, Friedman logró que se les considerara actores políticos en la historia nacional.

Licenciada del Instituto Colombiano de Antropología en 1964. Cursó luego estudios en Hunter College y más tarde en la Universidad de California. Nominada en 1987 por Colombia para el Premio Interamericano Gabriela Mistral de la Organización de Estados Americanos (OEA), Friedemann fue integrante de la Expedición Humana de la Universidad Javeriana. Ejerció la docencia en la Universidad Nacional y fue profesora visitante en la Universidad Estatal de Georgia y en la Universidad de Alabama.

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2.2.18 Esmeralda Arboleda:

 Luchó por conquistar la ciudadanía plena para las mujeres, y lograr su derecho a elegir y a ser elegidas.

El nombre de este breve escrito, referido a una de las más grandes mujeres de la historia colombiana, no es incidental.
Obedece a una realidad en la cual quiero insistir como premisa de las reflexiones aquí sugeridas: la revolución más valedera, perdurable y, adicionalmente, pacífica que nos hereda el cruento siglo XX, es la revolución de las mujeres.

Y lo reconoce hoy buena parte de la comunidad académica universal. Paradójicamente, existe una rotunda invisibilidad de ‘lo femenino’ importante en la historiografía patria: media humanidad hace presencia tangencial en ella, sólo desde la opacidad de sus subordinados roles tradicionales.

De este modo, la lucha de nosotras las mujeres –en plural, porque somos diversas y múltiples– cuenta ya con un largo camino construido paso a paso, inmerso en hondas dificultades y profundas resistencias, provenientes, las más de las veces, de una milenaria cultura patriarcal.

Desde el ámbito político y sin desconocer los valiosos aportes de otras, Esmeralda Arboleda irrumpió con fuerza en el panorama nacional en los inicios de la década del 50. Perteneciente a una familia caucana cuya madre, Rosita Cadavid de Arboleda, tras enconadas justas y amenazas de excomunión –como lo hiciera Ofelia Uribe de Acosta por los mismos años en la fría tierra tunjana–, logró que un colegio masculino de Palmira, hacia 1935, abriera las puertas del bachillerato clásico a las mujeres, hasta entonces condenadas sólo al estudio del magisterio. Doña Rosita tenía claro que sus hijas debían ir a la universidad.

Esmeralda fue la primera abogada del suroccidente colombiano. Como profesional, hacia 1950, incursionó en el mundo de la política con una meta definida: conquistar la ciudadanía plena para las mujeres, lograr su derecho a elegir y a ser elegidas para cargos públicos. Con este propósito inició infatigables recorridos por la geografía nacional, escribió, dictó conferencias, animó la conformación de distintas agrupaciones femeninas y el 1953, junto con otras luchadoras, creó la Unión de Mujeres de Colombia, organización que, apoyada en un plebiscito nacional espontáneo, consiguió la elección de esta abogada a la Asamblea Nacional Constituyente (Anac) de Gustavo Rojas Pinilla. Allí, con Josefina Valencia, enfrentaron los prejuicios de los patriarcales constituyentes ante su proyecto de ley en favor del sufragio femenino. Intensos debates asumidos con solvencia por Arboleda, múltiples mensajes nacionales de apoyo, campañas de prensa, marchas callejeras condujeron a que, finalmente, la Anac aprobara este proyecto.

Sin embargo, ni constituyentes ni dictador creían en él, situación manifiesta en las trabas impuestas al proceso de cedulación femenina que no logró concretarse. Esmeralda denunció con valentía esta situación y esto ocasionó su fulminante destitución de la Asamblea. Pero ella persistió en la contienda: como litigante, como periodista, como asesora.

Su beligerancia la hizo víctima de diferentes atentados causantes de su exilio, que sabiamente convirtió en espacio de formación y de fecundos contactos con organizaciones femeninas internacionales. A la caída de la dictadura, regresó al país para dedicarse al plebiscito de 1957 que refrendaría el derecho al sufragio femenino, sobre el que enfatizó: “Una cosa sí quiero que quede bien clara: el derecho al sufragio femenino no fue una dádiva ni de Rojas ni de ningún presidente… Como en todos los rincones del mundo y como ha sucedido con las distintas reivindicaciones alcanzadas para nosotras en lo corrido del siglo XX, fue el resultado de nuestras luchas, de la tenacidad e inteligencia de las mujeres colombianas”.
Más adelante, como ministra (1958), como senadora (1962), como diplomática (1968), como periodista, su última trinchera, continuó ese trasegar de obstinada defensora de la causa de las mujeres. Por estas razones, entre muchas otras, la historia debe a Esmeralda Arboleda el sitio que corresponde a sus luchas y a sus conquistas.

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2.2.19 María Isabel Urrutia:

 Ella demostró que ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos no es un sueño inalcanzable para los deportistas colombianos.Esta medalla llevó a María Isabel Urrutia a convertirse en el personaje del año 2009.

 Sin contar a doña Petra y a doña Elvira, dos vecinas que llegaron después, 17 personas vieron a la media noche del 19 de septiembre de 200, en un televisor de 14 pulgadas, desde un pequeño cuarto del barrio Mariano Ramos de la comuna 16 de Cali, la transmisión de Señal Colombia en la que María Isabel Urrutia, tía, hermana, prima, vecina e hija de los televidentes- levantó de envión una barra de 135 kilogramos  en la categoría de los 75 kilos del levantamiento de pesas y se convirtió en la primera colombiana en alcanzar el puesto más alto del podio en unas justas olímpicas.

Fue por sus 5 títulos mundiales – Sarajevo (1990), Alemania (1991), Turquía (1994), China (1995) y Polonia (1996) – y más de 15 medallas de diferentes metales en competencias internacionales, que María Isabel tuvo el orgullo de portar la bandera nacional el día de la inauguración de los juegos de Sídney, Australia. Ese ya era un sueño cumplido y tal vez fue un buen augurio para que siete días después, esta atleta, nacida en Candelaria, Valle del Cauca, el 25 de marzo de 1965, coronara la medalla de oro número 12.884 de los Juegos Olímpicos y dejara grabado el nombre de Colombia en las listas doradas.

Esta medalla llevó a María Isabel Urrutia a convertirse en el personaje del año 200 en Colombia, y en la deportista del año en Latinoamérica. Una victoria fue el final de un largo camino que María Isabel comenzó a recorrer a los 13 años, cuando corría por la grama del estadio Pascual Guerrero y lanzaba el disco y la bala representando a la Liga Infantil del Valle. Un premio luchado desde las pistas de los estadios de los Bolivarianos y suramericanos cuando en selecciones nacionales juveniles lanzaba una jabalina que parecía nunca iba a caer.

Otra satisfacción como la del día aquel en que se graduó como educadora física de la Universidad Adventista, de Medellín, y demostró que para ser deportista profesional no toca dejar el estadio. Sueño que empezó a convertirse en realidad cuando María Isabel se dedicó a las pesas, y su fuerza sobrenatural no encontraba límites.

A su llegada de Australia, ya era el ídolo de un país. Más allá de eso, la esperanza de la población afrocolombiana y la comunidad deportiva, las que dos años después la eligieron como su representante ante la Cámara de Representantes con una votación de 10.447 votos.

Ahora desde la oficina número 536B del edificio nuevo del Congreso de la República, lejos de la tierra que la vio crecer como deportista, luciendo un sastre en lugar de una sudadera, la negra de oro lucha por conseguir apoyo para los deportistas colombianos y que estos mejores sus condiciones. Un reto pesado, de los que ella está acostumbrada a superar.

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2.2.20 Shakira (Shakira Isabel Mebarak Ripoll) :

 Es la cantante colombiana con más trascendencia internacional, la de más ventas, la de más premios, la de más giras. A los 28 años ya es una mujer con fama y fortuna.

En 1994, el nivel de reconocimiento público de Shakira era bajo y no siempre estuvo ligado a la música. Para entonces, la barranquillera había publicado dos discos: Magia y Peligro, que pasaron por las tiendas sin pena ni gloria. Había alcanzado el tercer lugar en el festival de Viña del Mar en 1993. Con apenas 17 años, su nombre empezó a sonar más por su actuación en la telenovela El Oasis y por haber obtenido el curioso premio TV y Novelas como la mejor cola de Colombia.

De haber escuchado los cantos de sirena de la televisión, probablemente seguiría en el circuito de las telenovelas. Shakira, sin embargo, hizo buen uso de su reconocida tozudez. Persistió en la música y nada más. No importaba el tercer lugar en un concurso, ni dos discos de escasa recordación, ni el premio por una parte de su cuerpo con la que no creaba melodías.

En enero de 1995, la Shakira que conocemos hoy emergió con dónde estás corazón, su primer éxito nacional. Le siguió Estoy aquí y para ese momento su voz había salido de las fronteras de Colombia. Pies descalzos, el disco en donde estaban esas canciones, vendió dos millones y medio de copias en los dos años siguientes una cifra que, aún hoy, no suele lograr con frecuencia un artista nacional.

Diez años, tres discos en estudio y casi 27 millones de copias después, Shakira ha llegado lejos. Algunos dicen que ya no es colombiana, pero se equivocan. Tal vez no ande por el mundo con un carriel y una bandera, pero cumple con la patriótica misión de supervisar semanalmente las actividades de la fundación Pies Descalzos, que garantiza la educación de 2.610 niños y niñas pobres. A veces la critican por vivir por fuera del país y por haber perdido un poco su acento. Pero lo mismo se puede decir del torero César Rincón. Shakira representa la aspiración de muchos colombianos, que es triunfar en el exterior y, si se puede, quedarse allá.

Musicalmente, Shakira ha tenido éxito porque, más que inventar algo, ha descubierto la combinación adecuada de baile, imagen y canciones pegajosas. Sus discos no están hechos para oír de una sola sentada, como si fueran The DarkSide of the Moon de Pink Floyd, sino para irse aficionando a una canción cada cierto tiempo. Eso, que en muchos artistas es una debilidad, Shakira lo convierte en fortaleza; ella misma ha reconocido que sus discos carecen de unidad temática, pero trabaja duro para que cada canción sea un éxito. No le gusta delegar, así que si alguien tiene un reparo con su música, no hace falta buscar a otros responsables. No deja nada al azar y tiene claro que no puede dejar ver grietas cuando está trabajando. Procura que en público no la vean cansada y se adapta a la actitud de cada entrevistador.

Al cierre de esta edición, Shakira ha obtenido 61 premios (incluido un Grammy anglo en 2001 por su MTV Unplugged), se prepara para publicar en noviembre el álbum Oral Fixation volumen 2 y para empezar en 2006 una gira mundial. Tiene 28 años y la terquedad de alguien de 82. Sin duda, volverá a poner todo eso a su favor.

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2.2.21 Amparo Grisales:

 El símbolo sexual de todos los tiempos para los colombianos. Treinta años de vigencia, entre el cine y la televisión, así lo demuestran.

Símbolos sexuales, a lo largo de la historia, ha habido muchos. Y en Colombia, entre otros, van desde
Virginia Vallejo a Sofía Vergara y Natalia París. Pero sólo uno ha logrado durar 30 años en esa categoría. Y es precisamente esa permanencia la que ha hecho que Amparo Grisales merezca un puesto en esta lista. En una actividad donde cada año aparece una generación de mujeres voluptuosas que desplazan a las del año anterior, a Amparo nadie la ha desbancado.

Como símbolo de la mujer sensual está fuera de concurso.

Si no fuera porque ya en los años 70 era famosa, después de iniciar con éxito una envidiable carrera en televisión, nadie podría creer que la perfección de su cara y su cuerpo corresponden con su edad. Que, en todo caso y aunque sea la pregunta que más le hacen, resulta irrelevante: Amparo Grisales es eterna y por eso se ha ganado el primer lugar en la competida categoría de la sensualidad.

Pero le siguen preguntando eso y la razón por la que nunca quiso tener hijos. Que cómo hace para conservar ese cuerpo tan esbelto y consistente, ese color de piel que parece un imán que atrae todas las miradas, esa mirada seductora y esa picardía que se nota en sus gestos y en el tono de su voz. Y en medio de las entrevistas, sin embargo, nunca dice estar cansada de que le hagan las mismas preguntas y prefiere, en lugar de eso, contestar con desparpajo: “Prefiero que lo sigan preguntando”.

Porque ella sabe que, en su caso, esas cosas son más virtud que defecto. Así lo escribió en la revista SoHo: “Es curioso que en mi gremio la edad se tome como un insulto. Como si tener más años no fuera también tener más experiencia, estar mejor curtida y más decantada y tener una manera más honda, más madura, menos pasajera de ser atractiva. Siempre he creído que el tiempo también se puede volver belleza”.

Y es verdad. Todos admiraron su belleza cuando apareció en series de televisión como Los pecados de Inés de Hinojosa o En cuerpo ajeno, y en películas como La virgen y el fotógrafo o Bolívar soy yo. Y todos coinciden en que cada año que pasa la belleza es superior.

Y ahora, cuando lleva fuera de Colombia algunos años, todos anhelan tenerla de nuevo en sus pantallas y en las portadas de sus revistas. Y ella también anhela estar, pero, como lo ha dicho en varias entrevistas, prefiere escoger, avalada en su experiencia y su trayectoria, un proyecto que sea lo suficientemente serio como para abandonar por un tiempo la apacible vida que lleva en Los Ángeles.

En el artículo en SoHo dice que tiene 46 años, y añade: “Y en estos 46 años he visto cómo pasan muchas mujeres más jóvenes que yo, y siguen de largo hacia el olvido, mientras yo permanezco. Mientras yo perduro. Ya vamos como para la tercera generación de modelitos que entierro”. Ella sabe que, indiscutiblemente, es el símbolo sexual más perdurable de la historia del país. Ella sabe que nadie va a quitarle el merecido lugar que tiene como diva colombiana de todos los tiempos.

 

2.2.22 Martha Lucía Ramírez:

 Fue la primera ministra de Defensa. Sin embargo, lo que más se le reconoce es su liderazgo y trayectoria en el campo del comercio exterior.


Cuando tenía 15 años, en épocas del gimnasio José Joaquín Castro, conoció a Álvaro Rincón, con quien se casó después de cinco años de noviazgo. Ocho más tarde, nació su única hija, María Alejandra.

Lectora infatigable, amante de la música clásica, la ópera, los boleros y el vallenato, género musical que descubrió durante la adolescencia de su hija. Un buen día decidió estudiar derecho en la Universidad Javeriana; luego se inclinó por el derecho económico, comercial y bancario; siguió con una especialización en ciencias socioeconómicas y en alta gerencia. En Harvard, siempre al tanto de todo, obtuvo una beca en el Center for International Affaires. Como ejecutiva puso a prueba su carácter y le puso el pecho a la presidencia de Mazda crédito, de Anif y la dirección del Incomex, donde preparó el proyecto de ley para crear el Ministerio de Comercio Exterior.

Por solicitud de su amiga Noemí Sanín regresó de Harvard para acompañarla en la primera campaña presidencial, en la que asumió la dirección del movimiento Opción Vida. Como ministra de Comercio Exterior, y conociendo el territorio, desarrolló Jóvenes Emprendedores Exportadores, Expopyme e intervino en el diseño del Plan Estratégico Exportador y de la Política de Productividad y Competitividad.

Renunció a la embajada de Colombia ante el gobierno de Francia cuando el electo presidente Álvaro Uribe Vélez la invitó a integrar su gabinete como Ministra de Defensa. Según ella, este cargo le produjo las mayores satisfacciones y también los mayores sufrimientos en su larga trayectoria profesional.

Pasará a la historia por haber sido la primera mujer ministra de Defensa en Colombia. Cartera en la que logró la centralización de las compras de las distintas fuerzas; la creación de la Junta de inteligencia conjunta; el programa de desmovilización masiva y le dio un sentido humano a la labor militar. Considera que su principal logro es el haberle dado vida a la Política de Seguridad Democrática.

Su preocupación por el bienestar de los miembros de la Fuerza Pública la llevó a impulsar la creación de Tejido Humano, entidad en la que sigue vinculada como presidenta de la junta directiva y que tiene como filosofía “reconstruir el valor de la vida de los colombianos afectados por la violencia”.

Nunca le ha temido al reto de ocupar altas posiciones, públicas y privadas, de servirle a Colombia y de abrirles espacio a otras mujeres que tengan aspiraciones. Piensa que algún día volverá a la política, porque es mucho lo que aún hay por hacer.

Después de varias y largas experiencias, reconoce que en un hombre se presume su capacidad para ocupar los cargos, mientras que las mujeres tienen que demostrarla y que esto influye para que “algunas veces seamos más exitosas, pues nos esforzamos más”.

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2.2.23 Ximena Restrepo:

 La atleta más grande que ha dado Colombia. Medallista en las Olimpíadas de Barcelona, en 1992.
El Estadio de Montuca, sede del atletismo en las Olimpíadas barcelonesas de 1992, quedó señalado como el más recordado escenario para la brillante carrera deportiva de la antioqueña Ximena Restrepo, primera mujer que llegó a un podio olímpico con los colores de nuestra bandera.

Ximena, quien lograra en la tarde del 5 de agosto de aquel 92 sorprender y sorprenderse a sí misma al lograr la medalla de bronce en los 400 metros planos de la final olímpica, siendo superada sólo por la súper favorita francesa Marie José Perece y la ucraniana Olga Bryzgina. Pudo ganarlo todo, pero las lesiones la hicieron desertar de su pasión, su vida, el atletismo.

Enamorada de la equitación en sus años de infancia, luego de pasar tres temporadas en Aruba, al lado de sus padres, retornó para dar un giro total a su infantil pasión, los caballos.

La profesora Amparo Duque, del colegio Mary Mount, se encargó de presentarla en el estadio Alfonso Galvis de Medellín, donde comenzó, sin proponérselo, a reventar las marcas de las chicas de su edad e incluso mayores que apenas se sorprendían al verla mejorar tiempo.

Ganadora de los intercolegiados muy rápidamente comenzó a ser orientada por Emperatriz González, quien a la postre se convirtió en su principal amiga, aliada, y bastión para llegar a la cúspide. Ximena continúo cosechando éxitos en la pos olimpíada hasta 1994, cuando se convirtió en la primera mujer en lograr cuatro medallas de oro en los iberoamericanos de Mar del Plata, pero a su carrera deportiva llegaron las lesiones que la fueron menguando.

De manera prematura dejó las pistas. Los dolores en la espalda no la abandonaron y después de una gran lucha se dispuso para la Olimpiada de Sídney 2000, después de una desafortunada participación en la Atlanta 96, convocada para los relevos corto y largo. Alcanzó un cupo en la semifinal, siendo décima con sus compañeras Felipa palacios, Mirta Brooks y Digna Luz Murillo, lo que marcó su abandono definitivo de las competencias para dedicarse a su labor como entrenadora, que ejerce en su segunda patria, Chile. Allí está radicada desde enero de 1993, cuando se casó con Gert Weill, lanzador de bala, y luego de haber hecho parte de la comisión de atletas de la federación Internacional de Atletismo.

Ximena es la atleta más grande que ha dado Colombia. Su franqueza le generó incomprensiones y la llevó a mantener difíciles relaciones con la prensa. Una mujer tímida, pero de temperamento fuerte, dueña de sus propias convicciones, sensible y perfeccionista. Ximena fue la primera mujer que nos puso en los listados de la gloria olímpica y que hoy se dedica a cuidar de sus dos hijas, Martina y Franca, su hogar, y a entrenar jóvenes chilenos en el club de la Universidad Católica.

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2.2.24 Piedad Córdoba:

Piedad Esneda Córdoba Ruiz (Medellín, 25 de enero de 1955), es una abogada y política de Colombia. Fue Senadora de la República desde 1994 hasta el 2010. Ha sido miembro del Partido Liberal durante toda su vida política y es la líder del movimiento Poder Ciudadano Siglo XXI, ubicado en el ala izquierda de su partido. Como congresista ha trabajado principalmente por los derechos de la mujer, las minorías étnicas y sexuales (sociedad LGBT) y los derechos humanos.

En agosto de 2007 Córdoba se involucró en el tema del acuerdo humanitario entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno del presidente Álvaro Uribe autorizada por el gobierno del cual era opositora, durante su mediación logró, junto con el presidente venezolano Hugo Chávez, la liberación unilateral de 6 secuestrados que permanecieron en poder de las FARC durante varios años. Debido a sus posiciones políticas recibió múltiples críticas y una percepción negativa en varios sectores de la opinión pública, mientras otros sectores respaldaron su gestión por la cual en 2008 fue nominada al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Córdoba es una de las personalidades políticas investigadas por las autoridades colombianas con base en conversaciones almacenadas en documentos digitales de supuestos correos electrónicos encontrados en los computadores de Raúl Reyesdivulgados en los primeros meses de 2008, por presuntas relaciones con las FARC. Córdoba ha negado las acusaciones y habla de persecución política en su contra. El 19 de junio del 2009 le fue abierta formalmente investigación por parte de la Procuraduría, con base a la información contenida en dichos computadores.

Córdoba continuó trabajando por la liberación de los secuestrados y logró convocar a un grupo de intelectuales de varios países para iniciar un diálogo epistolar con la cúpula de las FARC. Gracias al intercambio epistolar, las FARC respondieron los pronunciamientos de Córdoba y su grupo Colombianos y Colombianas por la Paz y decidieron liberar unilateralmente a tres policías y un soldado y a los últimos dos rehenes políticos que permanecían en su poder. Para la operación de la liberación, llevada a cabo en febrero de 2009, la senadora contó con el apoyo del CICR y el gobierno de Brasil, así como con la autorización del gobierno colombiano.

Por estos actos, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel propuso públicamente, y de manera formal ante el Comité del premio Nobel en Oslo, el nombre de Córdoba como candidata al Premio Nobel de la Paz 2009. La senadora se declaró no merecedora del premio, aunque su nombre figuró entre los favoritos para obtenerlo. Finalmente el premio recayó en el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama.

El 27 de Septiembre de 2010 fue inhabilitada en primera instancia por un periodo de 18 años para ejercer cargos públicos en la República de Colombia, luego de que la Procuraduría General de la Nación en cabeza dAlejandro Ordoñez la acusara de colaboración con las FARC. Cargos de los cuales actualmente se está defendiendo.


2.2.25 Fanny Mikey:

Una argentina de nacimiento, que llegó a Colombia por amor, con el paso de los años hizo de Bogotá uno de los escenarios más importantes del teatro mundial.

Lo único que podría delatar a Fanny Mikey de no haber nacido en Colombia es su marcado acento argentino y su herencia lunfarda salpicada con cachacas expresiones; por lo demás, es de una colombianizad tan exquisita como el aroma del café. Cuando en 1960 pisó Buenaventura, creyó estar en África. Llegó a nuestro país por amor: su compañero de esa época, el actor argentino Pedro I. Martínez, se encontraba en Bogotá contratado para realizar programas en la recién inaugurada televisión colombiana.

Su experiencia en la entonces machista y poco acogedora Bogotá hizo que Pedro y Fanny aceptaran la propuesta de Enrique Buenaventura de trasladarse a Cali para trabajar con la Escuela de Teatro de esa ciudad, que posteriormente se llamó Teatro Experimental de Cali (TEC). Allí empezó a demostrar no solamente sus cualidades actorales, sino su visión financiera, explorando medios que permitieran a los actores vivir del teatro dignamente. Así lo recuerda en sus confesiones a Humberto Dorado, publicadas en el libro Fanny Mikey: por el placer de vivir: “En ese momento mi vida –como lo fueron muchos años en Bogotá– era bien dura, porque yo ensayaba, limpiaba el piso, hacia la contabilidad, viajaba a cada lugar para organizar las funciones, regresaba a ensayar –desde entonces empecé a sufrir de tensión alta–, porque sin dormir y sin nada, yo seguía trabajando”.

Esa capacidad de trabajo y su tenacidad y convencimiento de que no debía botar la toalla ni en las peores circunstancias, la llevaron a convertir en realidad retos como el de realizar el Festival Iberoamericano de Teatro, que el próximo año llega a su décima versión. Desde la creación del Teatro Nacional, del Teatro de La Castellana y de la Casa del Teatro, ha traído a Colombia los espectáculos teatrales que sólo personas privilegiadas podrían ver en los principales escenarios del mundo.

¿Cuánta de la buena imagen que tenemos en algunos auditorios del mundo se la debemos a Fanny? ¿Cuánto del progreso de nuestros actores es producto de esa capacidad empresarial de esta ‘gacetas’ e irreverente mujer, que aún hoy escandaliza a unas cuantas mojigatas? Porque Fanny es Fanny. Producto de una sociedad como la argentina, con concepciones mucho más avanzadas en el campo cultural y sin apego a ciertos fetiches que todavía conservamos como herencia de la colonización española.

 No es extraño, por eso, que la primera impresión que Fanny tuvo de Bogotá fuera tan negativa, hasta el punto de querer regresar a Argentina, decisión que finalmente revocó gracias al amor de Pedro I. Martínez y al ambiente cultural como el que se vivió en esos años, y en los posteriores, en Cali.

Recibió la nacionalidad colombiana de manos del entonces canciller Indalecio Liévano pocos días después de que un funcionario del Estado la descalificara por haber firmado una carta de solidaridad con el cineasta Carlos Álvarez, quien había sido detenido. Liévano, canciller de Alfonso López y reconocido historiador, en rechazo a ese acto chauvinista, la declaró ciudadana de nuestro país.

Esa es nuestra Fanny Mikey, que a lo único que aspira es a morir en las tablas, sin preocuparle qué dirán de ella los historiadores, pues la historia del teatro como en el arte, la transmiten los espectadores leales y conscientes de que el espectáculo, pase lo que pase, debe continuar.


2.2.26 Paula Andrea Betancourt:

Nació en Medellín en el año 1973 es un de las mujeres más hermosas de Colombia, y una de las Ex reinas más queridas por los colombianos.
En 1992 fue elegida Miss Colombia en representación de su tierra natal Amazonas por un jurado muy exigente que aseguro sin lugar a dudas Paula Andrea era la más hermosa de todas en el concurso, se destacó por su pasarela y el porte que imprimía a cada una de sus presentaciones.

En 1993 represento a Colombia en Miss Universo quedando en segundo lugar y obteniendo el título de Virreina Universal de Belleza, decisión que causo gran asombro pues se le daba como segura ganadora. A sus 36 años Paula Andrea se siente en la plenitud de la vida pues es muy feliz con sus 3 hijos: Mateo, de 11 años; Salomé, de 10; y Simón, de 9 .Estuvo casada con Juan Carlos Villegas de quien se divorcio después de un largo tiempo de matrimonio.

Esta hermosa mujer colombiana es de esas echadas pa’lante, después de su reinado se dedicó a las pasarelas como modelo de grandes marcas (Gianni Versase) fue portada de la revista italiana Gioia.

Participó en el Desafío 20-04 del cual resultó ganadora, debuto como actriz en la comedia Twomuch, cuyo protagonista era Antonio Banderas y Melanie Griffith, dirigida por el español Fernando Trubas, su papel fue corto pero de gran importancia en su carrera.

Hizo parte de empresas de modelaje colombianas como KlassModels y también firmó con Larense en Estados Unidos.

Paula Andrea incursiono en la vida de empresaria al montar un restaurante de ensaladas y comidas rápidas, pero se dio cuenta que eso no era lo suyo y se lanzó con su línea de vestidos de baño además tiene una línea de belleza compuesta por Aceites humectantes e hidratantes para la piel (Paula Andrea Secrets ).

Sus últimos trabajos como modelo fue para la revista Don Juan además fue tenida en cuenta para protagonizar la telenovela Verano en Venecia del canal RCN pero por algunas razones no se pudo dar la confirmación de esto.

Paula Andrea es una mujer muy fresca a la que le encantan los jeans, camisetas, tenis se considera una mujer muy clásica su perfume preferido es Addict, de Dior.

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